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Seguridad en casa para niños

Como padres, siempre buscamos que nuestros hijos estén seguros todo el tiempo. La única manera de evitar el ahogamiento es con la supervisión efectiva y constante de los adultos hacia los niños. La supervisión es la primera línea de defensa contra el ahogamiento.

La segunda línea de defensa es colocar bardas alrededor de albercas para mayor seguridad, así como candados en los accesos y alarmas de agua, sin embargo, hoy en día no existe ningún aparato que nos garantice que los niños no se meterán al agua. La efectividad de estos aparatos radica en no olvidar su uso adecuado, pero es un hecho que la tecnología puede fallar, o que de vez en cuando la puerta de acceso no cierre adecuadamente.

CONSEJOS GENERALES

Como consecuencia, la tercera línea de defensa consiste en la habilidad que tenga cada niño para sobrevivir a un accidente acuático.
Es por eso que a nuestros alumnos los entrenamos para que regresen a la barda de donde cayeron, ya que ésta es
la distancia más corta de nado; si esto no es posible, el niño deberá girar a la posición dorsal (muertito o de estrella) y pedir ayuda.

  • TINA : Una vez que la tina esté llena, no dejen a los niños ni un
    segundo solos, ni siquiera para contestar el teléfono. Una vez que terminen de bañarlos, vacíen el agua de la
    tina.
  • EXCUSADOS : Utilicen dispositivos de seguridad para mantener cerrada la tapa permanentemente.
  • CUBETAS: Una vez que acaban de limpiar, vacíen de inmediato todo el contenido.?

    Como lo acabamos de mencionar, la supervisión efectiva es la manera más importante para prevenir el ahogamiento. Pero debemos ser realistas, pues a pesar del esfuerzo que hagamos, resulta muy difícil supervisar a nuestros hijos cada segundo
    del día. El teléfono suena, hay alguien en la puerta, debemos atender algo y si a esto le agregamos que tenemos
    más de un hijo, resulta una misión imposible.

    A través de los años nos hemos dado cuenta, con mucha tristeza, que las tragedias suceden en estos “segundos de distracción” de los padres.
    Es por esta razón que se ha creado lo que se llama supervisión por lapsos, es decir, se designa a una persona específica para que durante un lapso de tiempo determinado dedique el 100% de su atención al cuidado de los
    niños que están dentro o cerca de la alberca.

    SUPERVISIÓN EFECTIVA

    Durante este tiempo, por lo general 20 minutos, el adulto debe de ignorar cualquier tipo de distracción, como contestar el celular, abrir la puerta, ir al baño, etc. Una vez que termina este lapso, el adulto saca
    al niño o a los niños de la alberca, quienes acompañan al adulto a lo que tenga que hacer por su seguridad
    . Si algún otro padre o cuidador se encuentra cerca, pueden tomar turnos para supervisar a los niños.

    Recuerden que la supervisión de un bebé o de un niño pequeño nunca debe estar a cargo de un niño mayor. Muchos de los accidentes suceden cuando el hermano mayor estaba a cargo.

    Generalmente nosotros como padres no somos los únicos que cuidamos a nuestros niños, en ocasiones nos ayudan los tíos, los abuelos, las nanas, etc., por lo que es de vital importancia que compartan estos consejos sobre la seguridad acuática con todos aquellos que cuiden a sus hijos.

    Estamos seguros que la natación puede ser una experiencia inolvidable para ti y tu hijo.

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    • Gruta
    • Cañada
    • Grand San Francisco
    • San Jerónimo
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